Una individualidad sustraída a la influencia de Venus horrorizaría por su rudeza insensible: sería un monstruo inhumano que, felizmente, no intentaría reproducirse.
De las tantas cosas que podría desear, no se me ocurre casi ninguna que no pueda tener. El coleccionista mata por la figurita difícil. A veces pasa, como le ocurrió a Alejandro, que no hay ninguna que sea tan difícil, y entonces mata por cualquiera.
Programa de Becas Mutis (Agencia Española de Cooperación Internacional) Dirección: (Subdirección General de Becas, Lectorados e Intercambios) Av. Reyes Católicos, 4 28040- Madrid, España.
Programa de becas convocadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional, para realizar estudios de doctorado y master en universidades y centros de enseñanza superior españoles.
Requisitos:
Ser ciudadano de cualquiera de los países miembros de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela).
Poseer un título superior universitario.
Poseer aptitud psico-física para cursar los estudios proyectados y no padecer enfermedad infecto-contagiosa ni tropical.
Viendo a mi hijo mirar los dibujitos comprendo que un niño ve el mundo e intenta luego recrearlo. Un adulto debe entender lo que está viendo para poder siquiera percibirlo. Una observación típica de adulto. Lo he visto mirar dibujitos muchas veces antes.
Y todas esas coincidencias, felices, fantásticas en su conjunto, inquietantes milagritos, no tienen explicación fuera de la esquizofrenia que intenta delatarse.
Siempre me contacte si el mismo caso ocurrir, que iremos analizar su pedido e haremos lo que se tornar necesario. Atentamente,
Gabriela
lunes, 30 de marzo de 2009
La República Oriental se honra en declarar que ella no lleva sino que contesta la guerra: su rol, es pues, enteramente defensivo aun en el caso probable de tener que invadir.
¡Qué rica es la parte de abajo de los escones! (¿qué podía responder yo a eso?) Pensé en besarla. Esperé. Al final la abracé mientras me masticaba en el oído. ¡Cómo no quererla!
Tuve por un instante la conciencia perfecta de la precariedad en que se apoyaba hasta el menor de mis gestos. Gracias a Dios consigo olvidarla bastante bien por largos períodos de tiempo.
Me extañó que me dijera bailás como un trompo. Por lo anacrónico de la metáfora. Pero era del interior. Pasó un momento desde que se la llevara el mar de brazos frenéticos y cabezas centelleantes hasta que me di cuenta. Había dicho tronco.